Debemos aprender a mirar el mundo a través de los ojos del niño, tratando de entender por qué grita y llora o por qué desobedece. Así que antes de actuar, identifícate con sus pensamientos y sus miedos. Del libro “Los pensamientos secretos de los niños”, de Claudia M. Gold, pediatra y psicóloga estadounidense.

Manejar los caprichos y gritos de un niño es una de las cosas más difíciles de ser padre. A menudo perdemos la paciencia o sentimos pánico y ansiedad de que nuestro hijo tenga algo malo. La Doctora ha desarrollado un método innovador para ayudar a los padres a manejar situaciones problemáticas. El libro no establece reglas, sino que sugiere una actitud que mamá y papá deben adoptar para estar cerca de su bebé.

 

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Desde que son bebés, los niños son esponjas, absorben las palabras y las actitudes de los padres. Si éstos, durante una crisis del niño, se ven abrumados por la ira, la decepción y el nerviosismo, transmitirán al niño inseguridad e inevitablemente provocarán comportamientos aún más “problemáticos”.

La especialista explica con numerosos ejemplos cómo los padres deben esforzarse por comprender al niño. Su lema es “tener al niño en mente”, es decir, identificarse y sentir empatía desde que es recién nacido hasta la adolescencia. El niño, sintiéndose comprendido y entendido, aprende a reconocer sus propias emociones y, lentamente, creciendo, logra manejarlas.

Por lo tanto, ante un capricho, el padre nunca debe perder la paciencia, debe tener en cuenta que el llanto y los caprichos son parte de la fase evolutiva normal del niño; pero luego debe contener lo pequeño, si la ira es legítima, el comportamiento caprichoso es, en cambio, incorrecto. Los padres deben estar tranquilos y serenos, de lo contrario les será difícil entrar en la mente del niño.

Por encima de todo, una madre insegura y sin apoyo puede tener dificultades para controlar a un recién nacido. Por lo tanto, es importante encontrar ayuda o apoyo a las personas que contienen y calman a los padres. Una madre que se siente entendida y tranquilizada logra tener la lucidez necesaria para centrar su atención en su hijo.

 

Aquí hay algunos ejemplos en diferentes situaciones

1) Llorar un recién nacido es una manera de reaccionar a los estímulos del nuevo entorno. Ser empático y contener al bebé.

A menudo, los primeros meses de la vida de un niño resultan ser un desastre. Los pequeños lloran continuamente y las madres se sienten impotentes, surgen peleas con la pareja, aumenta la sensación de culpa. A menudo, el llanto aparece en la noche y generalmente se atribuye a los cólicos o a los problemas físicos, pero a menudo no es la verdadera razón. La mayoría de las veces, según la experta estadounidense, el recién nacido llora debido a un exceso de estímulos visuales, táctiles y auditivos que lo rodean y al que no sabe cómo dar sentido.

 Por lo tanto, necesita que los padres lo ayuden a manejar y contener estos sentimientos. La madre debe entender, tener en cuenta y contener la incomodidad del niño. En primer lugar, debe tranquilizarse, el llanto exasperado no se debe a un problema físico, el niño no tiene nada de malo, no lo tiene con ella. Él está muy cansado y necesita ser tranquilizado. Para que pueda tomarlo tranquilamente en sus brazos, hablar con él, mostrarle afecto y no intolerancia ni nerviosismo. La voz serena de la madre y su abrazo servirán para contener las emociones fuertes e incontroladas del recién nacido.

2) Entre 5 y 9 meses es hora de enseñarle a dormir solo

Un ritmo saludable de sueño / vigilia de padres e hijos es esencial para el desarrollo emocional, dice Gold. En contraste, la falta de sueño puede tener un impacto negativo en los sentimientos de empatía de un padre hacia su hijo. El período en el que la enseñanza para dormir solo es entre 5 y 9 meses. Si se acostumbra a quedarse dormido en presencia de un adulto, será más difícil enseñarle a estar solo.

Los padres deben estar tranquilos y comprender que el niño está listo para dormir solo y que es por su propio bien. A la hora de acostarse, el bebé sentirá que los padres están seguros y resueltos. Y esta actitud positiva dará serenidad al niño que fácilmente se quedará dormido solo. Se recomienda dejarle un objeto de transición asociado con el sueño que le permita consolarse y volver a dormir solo si se despierta por la noche. Los padres a menudo son inseguros y temen dejar al niño solo porque lo escuchan llorar y temen que pueda sufrir.

Cuando los niños aprenden a caminar, a menudo se caen, a veces se lastiman. Sin embargo, es una fase inevitable. Lo mismo ocurre con el aprendizaje para quedarse dormido de manera autónoma. Los niños no pueden hacerlo desde el nacimiento. Necesitan practicar y la práctica puede causar algo de dolor. Malestar temporal, siempre considera que la falta de sueño de padres e hijos es más perjudicial.

3) Caprichos en torno al año y medio.

Con los primeros pasos y las primeras palabras, el niño comienza a darse cuenta de que su yo es diferente al de sus padres y trata de manifestarlo en cada oportunidad. Pero al mismo tiempo todavía se siente pequeño e indefenso. Es una fase delicada y es muy importante que el niño se sienta comprendido. A esta edad, los caprichos son la forma en que un niño trata de controlar su vida.

Por ejemplo, un niño puede gritar porque no tiene su taza favorita. Los padres frente a una escena de este tipo no deben responder enfadándose o gritando a su vez, deben comprender que este comportamiento es parte del desarrollo evolutivo normal de un niño que intenta afirmar su identidad. Así que tienen que meterse en los zapatos del niño, entender su ira y luego contenerla. Por ejemplo, se puede decir que su ira es comprensible, incluso lamentamos que no haya una taza, pero que es incorrecto gritar y que por una vez puede usar otra taza para beber. Lo que no tienes que hacer es correr por su taza favorita. El trabajo de los padres es enseñarles a regular las emociones negativas, no a evitarlas.